Que poder misterioso encierra nuestra mente, tanto que capaz de sentir cosas tan disímiles en un segundo...
Trocar amabilidad y hostilidad con tan solo una actitud, alegría y tristeza con una desilusión, emoción e impotencia con una palabra, plenitud y vacío con una mirada, paz e ira con sólo un desengaño...
Entonces mi razón arraigada a sinsabores se confunde en un tifón de emociones sin lograr encausar su instinto, sin poder canalizar esos impulsos que no sabe bien de dónde provienen, doblegar sus murallas ante complacencias que creía extintas...
Entonces, dejé pasar el tiempo sin encontrar luces claras, sin poder abrir puertas... hasta que la energía a punto de estallar te hace enfocar en algo que suponias tan lejano y utópico...
Y formas borrosas comienzan a dibujarse primero en mi retina, estímulos logran envolver mis sentidos, destellos comienzan a darme calor...
Entonces aprendí a traducir sonidos extraños para mí, logré percibir presencias a mi alrededor...
Y casi sin poder creerlo, un día estuvo tu cuerpo a lado del mío, dándose calor, intercambiando poderes mágicos...
Y empecé a sentirte, empecé a creer que las ilusiones no son algo tan propias de los cuentos de hadas, porque te toco y pienso que sos mi princesa, envuelta en las envestiduras de mi piel, arropada en mis brazos, complacida por mis gestos...
Elegir amarte y adentrarme en tu vida era mi elixir en las noches frías y faltas de vos... cuando mis hombros se hundían en camas ajenas recibiendote cuando necesitabas calor.
Asi perdí noción de texturas y sabores cuando descubri todo lo maravilloso encerrado detras de tus ojos... esos que me apasiona contemplar innundados de lágrimas cuando nos reímos a medida que nos amamos, esos que se hacen mínimos cuando el sol los baña con su luz, esos que enmarcan tus emociones y se hacen cómplices cuando acaricio tu pelo lleno de brillo como un trigal en tardes de primavera.
Entonces tomé tus manos, pude besarlas, pude sentirlas, pude conocer la pasión encerrada en ellas.
Esas que dibujaron tantos bosquejos de sexo y amor en mi espalda, esas que muchas veces rodearon mis mejillas para hacerlas sentir queridas...
Hace tiempo que te amo, hace tiempo que te deseo, hace tiempo que te sueño en mi vida...
Haberte conocido fue una ilusión y la hicimos realidad...
Te amo, y ere aquella hermosa princesa en mi cuento de hadas.