... y si tomaras mi aliento como la brisa que mece tus prados, serías tú la única flor capaz de creer en mis tormentas, haciéndolas un juego para tus pétalos dibujados en tus manos...
Si tan solo ellos desplegaran en mis ojos su esplendor, entonces querría ser tu sol plasmado en mis ojos y así contemplarte en el exquisito conjuro de color y perfume...
Si te alimentaras de mi rocío hecho lágrimas, mi emoción duraría una eternidad humedeciendo tus raíces, tu crecer y tu desborde colmarían mi jardín de arena y piedra...
Mi hierba está pronta a recibir tus pies frescos y suaves, haciendo liviano tu andar, creyéndolos espigas de oro por cuidar tu sendero...
Entre sueño y fantasías, te dibujo en mis paredes de cielo, rodeándote de aire, dejándote ser.
Mi instinto primero, colmado de savia y madera, recrea tu esencia al hacerse vida e ilusión en cada beso, cada mirada es el resplandor que enerva y enaltece mi ingenio desmedido por hacerte mujer.
Mis palabras son solo pausas en tu respirar, y te doy con ellas otro motivo más para que creas en mi corazón.
Si es así amarte, entonces me complace hacerlo de esta, mi humilde manera de mostrarlo.