Desde que te animas a pronunciar los primeros sonidos, estás abriendo las puertas del alma.
Esas que no saben de razones, circunstancias ni condiciones. Solo el sentimiento verdadero puede controlarlas.
Este espacio no es más ni menos que eso, una puerta más por la que fluirá escencia eterna crecida en mí, desde mi mente hasta mis dedos, desde mi corazón hasta mis ojos.
Mostrar cosas que muchos tienen dentro y ni siquiera enterados están, tanto poder, tanta magia, tanto por brindar y ni siquiera conocen los alcances de tanta pasión.
Espero sea de su agrado y les sirva, como a mí, para despojarse, cambiar aires, descubrirse, resurgir.
01 julio, 2016
Resurgimiento
07 mayo, 2016
¿Por qué me amas?
Que quieras saberlo me hace pensar muchas cosas...
Y una de las primeras cosas que me surge pensar es que hay un deseo mutuo, silencioso, de esos que se visten de libido para salir de noche. .. esos deseos son intensos y ambigüos porque, hacia vos, refieren a poder descubrir que es lo que mueve a tu pareja a querer estar a tu lado en todo momento... y hacia mí, se traduce en las ganas de mostrarte mi interior que se entibia con tu presencia.
Y querer saber lo que siento y cómo siento cuando te pienso, me llena de placer y me siento seguro de abrir mis manos para que leas mi energía emanando de mis dedos y transmutándose en vibraciones sobre tu piel, cada vez que la acaricio como seda; que quiero cuidar, que siento templar, que necesito sentir...
Querer decirte que mi amor hacia vos es tan cristalino como los mares de tus ojos, tan profundo como los rincones de tu alma que iluminé con cada intención, tan excitante como tus labios cuando se mojan en los míos con cada beso.
Que quieras saber lo que siento, me exalta, me construye, me refuerza, me sostiene... y la razón no es más que lo que estoy haciendo ahora: dejo fluir las palabras, no pienso frases, tomo palabras al vuelo y siempre cuadran en una sensación nuestra, se ubican perfecto en los contornos de tu cuerpo, urgan en los abismos de tu cuello cuando caigo sin control resbalando de placer, cuando siento envolverte en cada postura que invento en nuestra cama, queriendo tener contacto con las partes más inverosimiles de mi cuerpo, y creer que hacemos el amor hasta por debajo de las uñas.
Mi sexo y tu placer no conocen rimas, pero se acompañan; no conocen límites, pero se respetan; no saben de riesgos, pero se cuidan...
Y en esa irracionalidad, en esa incongruencia es donde se encuentra el verdadero sentido de mi amor, que va algo más allá de los esquemas estúpidos, va más allá de lo que la gente vacía cree.
Sólo llega, se queda, anida, se masturba, llora, se abstrae, se enerva y resurge cuando tomo tu aire cerca de mis labios.
Todo se sucede en tiempos sin formas, todo se invoca en ambientes extraños, se aliena y se expande.
Mi amor por vos, lo siento en cada mirada que sabemos darnos, como cuando sentís temblar cada rincón de tu cuerpo, como cuando escuchas algo y solo existe eso: lo que queres escuchar; y todo a tu alrededor pierde su nitidez y su luz, solamente queda brillando lo que te interesa: mi nombre en tus labios resecos después de amarnos, tus sonidos en mi pecho después de tenerte mía.
07 abril, 2016
Considero...
Desde que supe poder demostrarte ese potencial encerrado en nuestras mentes atocigadas de realidades oscuras y sin futuro, aprendí que el soñar no es para cualquiera.
Se necesita valor y entereza para darse cuenta y aceptar, para creer y luchar, para animarse a sentir y disfrutar...
Y el tiempo pasó, y nos dijimos cosas, nos deseamos tanta felicidad que era poco creible que sucediera.
Y ¿sabés qué?... las cosas suceden.
¿Por qué?... bueno, eso el tiempo lo justificará.
Así como da cuenta de todo cuanto nos traspasa de lado a lado cada vez que resumimos en risas el tiempo que nació desde conocernos.
Así como los sinsabores que se sienten cuando nos damos vuelta y no nos vemos, esa incertidumbre instantánea que se percibe cuando escuchás el silencio de mis mañanas.
Entonces los acertijos y encrucijadas nos colman la razón, nos hacen revisar todo aquello que hicimos nuestro, todos los momentos que supimos hacer especiales. Y las preguntas vuelven a retumbar en momentos quebrados, en espacios sin tiempo, en llantos sin lágrimas.
¿Te lo preguntaste sinceramente?
¿Creés saber lo que queres?
¿Sabrás si en realidad tenes eso que tanto necesitas?
¿Te darás cuenta de haberlo logrado?
Mi respuesta a todos esos, tus interrogantes, es siempre un sí.
Porque sé que puedo contenerte cuando te invade la desolación, sé que logro llegar a tu alma cuando necesitas abrazar.
Sé que puedo entenderte cuando tus momentos están hechos de injusticias, sé que hablar tu idioma te es escencial cuando no tenés palabras para decir, cuando la congoja aprieta tu garganta hasta quitarte el aire.
Sé que soy capaz de retener cada una de tus lágrimas, entibiarlas, purificarlas, sanarlas y devolvértelas como agua de manantial en las orillas de tus desiertos.
Mirame, escuchame, sonreí conmigo, tené la misma sensación de abrigo, cuando te cobijo en tus noches.
Soñame a tu lado, confiame tu más oscuro secreto y te darás cuenta sutilmente, que la respuesta correcta era un sí.
01 abril, 2016
Miles de maneras...
Cierto es que a veces uno sin querer cae en una cierta incoherencia. ..
Intentaré explicarlo con ciertos ejemplos...
Miles de veces me adjudicaba el encanto que sentía al mencionarte en letras, frases, estrofas y textos de cualquier índole.
Y en contrapunto, la imposibilidad de no verte como quisiera, se traduce en provocaciones innecesarias.
Ridícula mente que se jacta por rebalsar de ideas llenas de creatividad y arranques de pasión, y resulta ser que no puede enfocarse en todo eso para regalarte la sensación de haber encontrado al fin algo hermoso de vivir.
Miles de veces procesé toda la información de tu mirada quedando casi exhausto por asimilar cada impulso que atrapaba en mi pecho.
Miles de actos que hablan de mi auténtica sinceridad al sonreirte, tratando de enseñarte mi mejor idioma, ese que carece de palabras, que abunda en caricias, que adolece de temores, que presume de incontrolable cuando te siento cerca de mí.
Miles de caricias forjadas en mi inconsciente, puestas en escena por mi cuerpo, llevadas a cabo por cada centímetro de piel que lograba llegar a vos, trémula, fría de sudor infantil, segura de mi condición de hombre que quiere tenerte.
Miles de momentos, días, lluvias y soles, hierbas frescas que pisamos juntos en alguna mañana...
Miles de asombros, descubrimientos, intrigas, emociones mutuas que nos regalamos una y otra vez, cuando nos miramos y a nuestro alrededor se desvanece la realidad, se esfuman las dudas, se fortalece el alma, se cree en alguien, se sienten presencias místicas, se iluminan sueños, nos llamamos amor.
Miles de pasos dimos, muchos de ellos a diferentes ritmos, muchos de ellos algo tambaleantes, muchos de esos pude seguir, muchos pude acompañar, a muchos de ellos les quise mostrar otros senderos... y me siguieron.
Si nos preguntan cómo se siente todo eso, qué significa todo eso, dónde se encuentra todo eso; la respuesta mejor te la regalo cuando tomo tu mano y la apoyo en mi corazón...
Una de las pocas cosas palpables que puedo mostrarte para hacerte saber lo que significa amarte.
29 marzo, 2016
Así te vi...
... y te vi sentada, en ese banco de arena y recuerdos, parecía pesado y difícil de acomodar en tu jardín de flores.
Te vi con la mirada fija en el vacío, aunque en medio de todo hubiera sembrados de trigo dorado.
Te vi ausente, tan atada a tus miedos y fantasmas que hasta podían palparse.
Te vi en silencio, hablando con tu ser interior con tanta coherencia que hasta parecían dos.
Te vi sin poderte escuchar, a pesar de los gritos, que tu alma encadenada me hacía entender.
Te vi con mis ojos inundados más de una vez, más de una noche.
Te vi a mi lado tan avasallante como frágil más veces de las que crees.
Te vi clamando por paz, suplicando momentos tuyos, deseando compartir al menos una sonrisa con motivos concretos.
Te vi de muchas maneras, muchos colores, muchas formas, en muchas circunstancias... bañada de reflejos cuando salías del mar, con el sol en tu cara escudado en tus lentes cuando caminamos juntos; hermosa como una princesa cuando nos regalábamos una noche distinta, tierna y salvaje cuando sabíamos qué hacer con nuestros cuerpos.
Es el tiempo que nos merecemos vivir, son los deseos que no debemos frenar, son los sueños que escogimos volver realidad.
Solo pocas palabras podrían describir todo esto, y creo que amarte es una de ellas.
Me haces sentir con ganas de mostrarte cosas, de enseñarte lo poco que sé, lo mucho que sueño.
Con ganas de inventarte palabras nuevas, quizá ridículas, pero mías... Y casi sin pensarlo me hice a la idea de compartir cosas con vos, casi sin medir actos, te elegí mujer, te supe soñar despierto cuanto me fuera posible, te quise cerca cuando necesitábamos piel, te agasajo con pequeñas cosas que te hacen reir y que para mí son una gran cruzada, porque en todas esas cosas, yo me muestro, yo me entrego, yo desarmo y rearmo mundos para que te sientas cuidada, cómoda, sensible, llena de felicidad; por eso te amo.
Apuesto a eso.