18 marzo, 2016

Así...



Soñar... 
Ese ingrediente por momentos aluciógeno que nos transporta a mundos tan poco creíbles, y que en escencia no es más que nuestro propio deseo reflejado en un cántaro de aguas inquietas.

De a ratos pareciera hasta afrodísiaco, haciéndonos sentir cosas que jamás experimentaremos estando conscientes, sentirnos en caída libre y rebotar sobre cuerpos desnudos que nos abrazan, nos rasguñan, nos besan, nos pueden atravesar con un suspiro.

Sentirnos enervados formando parte de una jauría de bestias hambrientas acosando a su presa, vivir en cámara lenta el momento en que hunden sus dientes en la carne, sentir el sabor y el calor de la sangre desparramada en sus fauces.

Tener entre tus manos el elixir sexual de tu hombre y untar tus labios con él, tomarlo de la mano y recorrer parajes sombríos, erotizantes, prohibidos, vulnerables.

Hacerle sentir en cada beso cada parte de tu sexo, deshacerlo entre tus manos como ceniza ardiente y extasiada, nombrarlo en cada gemido cuando llegas al límite de tu pasión.

Así te sueño, así te imagino, así te pienso, así te deseo, así te quiero.