07 mayo, 2016
¿Por qué me amas?
Que quieras saberlo me hace pensar muchas cosas...
Y una de las primeras cosas que me surge pensar es que hay un deseo mutuo, silencioso, de esos que se visten de libido para salir de noche. .. esos deseos son intensos y ambigüos porque, hacia vos, refieren a poder descubrir que es lo que mueve a tu pareja a querer estar a tu lado en todo momento... y hacia mí, se traduce en las ganas de mostrarte mi interior que se entibia con tu presencia.
Y querer saber lo que siento y cómo siento cuando te pienso, me llena de placer y me siento seguro de abrir mis manos para que leas mi energía emanando de mis dedos y transmutándose en vibraciones sobre tu piel, cada vez que la acaricio como seda; que quiero cuidar, que siento templar, que necesito sentir...
Querer decirte que mi amor hacia vos es tan cristalino como los mares de tus ojos, tan profundo como los rincones de tu alma que iluminé con cada intención, tan excitante como tus labios cuando se mojan en los míos con cada beso.
Que quieras saber lo que siento, me exalta, me construye, me refuerza, me sostiene... y la razón no es más que lo que estoy haciendo ahora: dejo fluir las palabras, no pienso frases, tomo palabras al vuelo y siempre cuadran en una sensación nuestra, se ubican perfecto en los contornos de tu cuerpo, urgan en los abismos de tu cuello cuando caigo sin control resbalando de placer, cuando siento envolverte en cada postura que invento en nuestra cama, queriendo tener contacto con las partes más inverosimiles de mi cuerpo, y creer que hacemos el amor hasta por debajo de las uñas.
Mi sexo y tu placer no conocen rimas, pero se acompañan; no conocen límites, pero se respetan; no saben de riesgos, pero se cuidan...
Y en esa irracionalidad, en esa incongruencia es donde se encuentra el verdadero sentido de mi amor, que va algo más allá de los esquemas estúpidos, va más allá de lo que la gente vacía cree.
Sólo llega, se queda, anida, se masturba, llora, se abstrae, se enerva y resurge cuando tomo tu aire cerca de mis labios.
Todo se sucede en tiempos sin formas, todo se invoca en ambientes extraños, se aliena y se expande.
Mi amor por vos, lo siento en cada mirada que sabemos darnos, como cuando sentís temblar cada rincón de tu cuerpo, como cuando escuchas algo y solo existe eso: lo que queres escuchar; y todo a tu alrededor pierde su nitidez y su luz, solamente queda brillando lo que te interesa: mi nombre en tus labios resecos después de amarnos, tus sonidos en mi pecho después de tenerte mía.