11 julio, 2015

Caricias del ayer



Elogiaria cada sombra que proyectas en mi cuerpo, cada vez que me iluminas con tus ojos, sin saber bien, entre penumbras y destellos, como lidiar contra ellas y hacerlas mías para que me acompañen en las noches cuando a mi lado no estás.
Ser vigía de tu respiración tratando de absorber cada bocanada afrodisíaca que esparcís sobre mis almohadas despues de hacerte encontrar tu placer más intenso, ese mismo que reacciona en tu voz diciéndome "basta amor...", sin sospechar siquiera que solo estás avivando la hoguera de mis manos.
Manos que intentaron darte tanto placer como sosiego,  tanto confianza como irresponsabilidad,  tanto dulzura como adrenalina... esas mismas que, tímidas,  buscaron tocarte en cuanta oportunidad haya existido,  las mismas que prometieron hacerte sentir de una manera única lo íntimo que puedas imaginar... esas que en tu piel han dejado su rastro imperceptible pero más que suficiente para saber donde reanudar el próximo encuentro...
Encontrame con cualquier pretexto,  bajo cualquier duda, ante tu peor miedo,  sobre tu mayor felicidad, ante tu fantasma más temido.
Allí me tendrás y me dirás con tus ojos que de tu cuerpo disponga y lo haga mío como solo yo sé hacerlo, como solo yo puedo comprenderlo, donde solo yo seré quien lo tenga.