Elogiaria cada sombra que proyectas en mi cuerpo, cada vez que
me iluminas con tus ojos, sin saber bien, entre penumbras y destellos, como
lidiar contra ellas y hacerlas mías para que me acompañen en las noches cuando a
mi lado no estás.
Ser vigía de tu respiración tratando de absorber cada bocanada
afrodisíaca que esparcís sobre mis almohadas despues de hacerte encontrar
tu placer más intenso, ese mismo que reacciona en tu voz diciéndome "basta
amor...", sin sospechar siquiera que solo estás avivando la hoguera de mis
manos.
Manos que intentaron darte tanto placer como sosiego, tanto confianza como irresponsabilidad, tanto dulzura como adrenalina... esas mismas
que, tímidas, buscaron tocarte en cuanta
oportunidad haya existido, las mismas
que prometieron hacerte sentir de una manera única lo íntimo que puedas
imaginar... esas que en tu piel han dejado su rastro imperceptible pero más que
suficiente para saber donde reanudar el próximo encuentro...
Encontrame con cualquier pretexto, bajo cualquier duda, ante tu peor miedo, sobre tu mayor felicidad, ante tu fantasma
más temido.
Allí
me tendrás y me dirás con tus ojos que de tu cuerpo disponga y lo haga mío como
solo yo sé hacerlo, como solo yo puedo comprenderlo, donde solo yo seré quien
lo tenga.