...y aun recuerdo tus ojos enrojecidos de pasión, alcohol y
éxtasis, acompañando a tu cuerpo casi
desvanecido amalgamándose con el agua caliente, sostenido por mis brazos
exhaustos, y entre balbuceos y palabras
que querían colmar el silencio, me pediste que te amara nuevamente, sin saber siquiera como terminaría la próxima
avalancha de placer que tibiamente atrapo con mis manos desde el centro mismo
de tu ser...
Así quedo, describiendo un momento etéreo entre un hombre y una
mujer que quisieron agotar toda instancia, toda forma posible a la hora de amarse.
Tus confesiones de ducha, tus palabras erotizantes, tu gesto al
llenar mi boca con más vino, tu incitación a más... fueron detonantes para
hacer de vos la mujer que quiero que sientas.
Excusa perfecta para olvidarse en sueños y nacer dentro de
irrealidades agitadas, deseos que nunca
deberían ser olvidados o relegados, me
ocuparé para hacerlos morir y nacer una y otra vez.
Ese será mi deseo eterno, hasta que explotemos de saciedad y nos
regocijemos en esos minutos en que solo estás vos, en que solo estoy yo, sin
ropas, sin palabras, sin piel que hayamos olvidado besar.